5.22.2005

Las perversiones de Nomada

Nomada salió de su cueva. Respiró el aire que se acumulaba entre los árboles, y vio diferentes insectos y criaturas sitiadas en aquel rincón de la montaña, oculto entre árboles sombríos. El habla de los pájaros despertó una vez más en él las ganas de andar, de vivir, de caminar por el sendero que la vida le marcaba. Recordó viendo aquel grisáceo cielo las imágenes que perturbaron sus sueños, y que se repitieron una y otra vez. Si cualquier experto en psicología hubiese visto sus sueños, los hubiese calificado de perversiones. Según el diccionario, una perversión es una desviación sexual, por lo cual, ¿dice que el sexo es un camino recto? ¿Y aquel que se desvía de ese camino recto es un pervertido? ¿Y cuáles son las características de ese camino recto? Si lo piensas, ese camino recto deberá ser el de la heterosexualidad entre dos adultos únicamente y de sexos opuestos. Tal y como se comprende, ¿es la unión de dos hombres o dos mujeres, la relación de dos menores, de tres personas o alteraciones semejantes una perversión, algo fuera del camino de la sexualidad? Nomada, en sus años de continuó desplazamiento por pueblos y villas, oía en ocasiones a gente conservadora llamar degenerado o pervertido a un homosexual por su tendencia sexual. A Nomada le ponía de los nervios estas calificaciones, él que tenía un ideal de libertad en todos los aspectos, y sobretodo en el sexual. A veces, sufrir una perversión, sería definido por él como algo que te atrae y seduce, mientras que tu conciencia y remordimientos se niegan a reconocer esa atracción. Tan simple como sentirse atraído por alguien, que según las leyes generales de la sexualidad natural, no deberías, es algo que pesa como si fuera un pecado, o mejor dicho, una alteración de las leyes establecidas. Pero realmente no hay muchas leyes establecidas respecto al sexo, y las que hay también se pueden alterar mientras sea de mutuo agrado, o acordado entre todos los que colaboran en la relación. Pero Nomada se sentía pesado caminando con las imágenes de su perversión encima, de aquel deseo que tan cerca tenía del alcance de su mano, y que tanto miedo le daba tenerlo. Miro en cielo una vez más, y vio que entintado en oscuridad como el reflejo de sus sentimientos, se disolvía entre el una claridad mayor, propia del sol, del corazón puro que con sus rayos fraccionaba aquel cielo de pensamientos perversos. Nomada, sentándose en una roca entre lagartijas y seres de seis e incluso ocho extremidades, miro fijamente en el cielo, sintiendo un alivio por una posible salvación de su alma, corrompida por los sueños.
-Canción para escuchar: “Chop Suey!” de ‘System of a down’.

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