5.16.2005

Senderos recuperados.

Me acuesto cada día con la certeza de que me levantaré solo para poder recorrer las montañas que rodean mi guarida. Montado en mi caballo de metal, con sus dos ruedas y con cabeza de manillar, me esfuerzo por ver paisajes que no me había dejado ver el descuido. He dejado pasar mañanas enteras por ver el ordenador cada segundo, sin tener que observar ni en que dedicar el tiempo. Los estudios recorren mi mente pero me preocupo más por no dejar de recorrer nuevos parajes, para no dejar pasar mi vida, para aprovechar cada suspiro de aire que tomo, cada nube que observo en parajes que ojalá pudiese mostrar. Conversaciones vienen a mi mente por cada árbol que veo en las montañas que acunaron mi inocente infancia. Viajes de pequeño agarrado a la mano de mi padre, que ahora recorro sobre dos ruedas, respirando cada recuerdo que me viene a través de esos aires. Poder mostrar sentimientos como se muestran los paisajes, y tener que volverlos a guardar en el cajón que tiro una y otra vez en los acantilados, mientras corro a seguir circulando por la carretera de la vida, sin que vuelvan a mi para aprisionarme. Palabras resuenan en las montañas, las repiten los pinos, y mis oídos se hacen los sordos, ya solo quiero sentir con mis ojos. Solo huelo en las montañas que me inundan, de aire suave mis sentidos.

0Escarabajos pensaron

Publicar un comentario

<< Home