Inquieto y en blanco...
Mil movimientos, mil posturas que buscan una comodidad inalcanzable. El aburrimiento e inactividad provoca una inquietud que se manifiesta en mis acciones: rascarme el grasiento pelo o la pierna por suaves picores, hacerme una coleta en el pelo o garabatear en una hoja de papel con mi lápiz. Morder el bolígrafo que ni siquiera utilizo u ponerme y quitarme una camiseta. Acciones sin causa ni objetivo. Convierto alambres en representaciones de serpientes o gusanos que enredan su cuerpo. Mil pensamientos pasan por mi cabeza y son de corta permanencia. Solo suenan los suaves ruidos que provoco y la canción que suena en los altavoces, esta vez una cualquiera del disco “Week on the rocks” del grupo Cycle. Las paredes del estudio se acercan a mi espacio y me arrinconan, me siento prisionero sentado en una silla enfrente de la computadora, esclavo del aburrimiento. Todo me parece normal y raro como yo mismo. Raro por la forma inusual de ver las cosas: espejos retorciéndose al ver mí engordada figura, o dibujos que debería terminar y en cambio miro fijamente, como esperando a que salgan del papel y con su cuerpo de 2D se muevan alrededor de la mesa. Lagartos pegados a las ventanas en su hora de alimentación. Nada me satisface, nada me llena. Qué difícil es entretener mis sentimientos si ya no tengo en que soñar, en quien pensar….


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