Solo un domingo...
Bueno, me he propuesto escribir hoy unos cuantos posts, como para abrir una nueva etapa que ya venia inaugurándose desde tiempo atrás. Hoy ha sido un día suave, de esos que no aportan demasiado pero que sirven para concretar la sencillez y tranquilidad llevando a una sensación de felicidad inexplicable. Levantarme no muy tarde después de la típica noche de “tranquis” de ayer. Escuchar la BSO de la película “El club de la lucha”, recién llegada a mi filmoteca preferida. Dibujar un poco del estancado cómic “Entre birras y petas” que estoy creando. Hacerme la comida. Preparar algo para una sola persona, con lo triste que eso puede resultar. Ver una película demasiado comercial, y escuchar el teléfono sonar. Todo cambia tan rápido que no puedes hacer nada más que respirar hondo e intentar no hundirte en lo profundo, sin poder salir a la profundidad del día a día. Estudiar dibujo técnico y ver una teleserie, nada más. Un día corriente, completamente solo en mi cueva y solo escuchando la voz que me habla por el auricular. Un momento de paz, un día sin más. Tranquilidad antes de la tormenta, la mente en blanco antes de ponerse a reflexionar, evitando ponerse enferma al observar lo mal que puedo acabar. Día que acabará de forma distinta a la cual empezó, y que no me preocupa. ¿Qué más da? Conoceré lo que me depara el futuro cuando publique este post, para variar. Saludos, si nada más. Para nunca jamás.


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