Piedra
Como hace tiempo deseaba hacer, esta noche he guardado en un humilde lugar muchas cosas que tienen un valor especial para mí. Mientras vaciaba mi cartera, gigantesca y llena de calaveras, para poner su contenido en otra nueva, más humilde y cutre, pero que no está dañada por el tiempo, he ido recolectando objetos que tenía que guardar, no fuese que por algún robo o descuido las perdiese. Así que, tal y como tenía planeado pero nunca había hecho, he puesto esas cosas y algunas otras más que tenía encima de la mesa para ese fin, y las he ido metiendo una a una en una caja, más bien un cubo con tapadera, de mis personajes de cómic preferido y una de las sin duda mejores obras del tebeo español. Habrá gente que crea, cosa que es normal, que un cubo metálico de Mortadelo y Filemón no es el sitio adecuado para guardar los objetos personales que más estimas, pero yo si lo creo, pues como muchas otras cosas, tiene un significado especial que solo uno mismo puede entender. Y allí ahora se albergan objetos queridos como una serie de colgantes, por ejemplo el que me regaló mi mejor amigo del instituto hace ya más de un año, o el escarabajo que tanto tiempo me ha acompañado pero cuyo cordel se ha deteriorado y guardo con miedo a perder. Unas cuantas facturas de objetos y regalos importantes, así como bono-metros de fechas que pienso que debo conmemorar. Una pulsera recuerdo de una fiesta, una postal, así como otra serie de objetos que no vale la pena mencionar. Pero, solo al coger uno, me he sentido obligado a dejarme caer sobre la cama que, casualmente, tenía puesta sabanas azules que recordaban al mar. Con ella en la mano, mis propios suspiros me han parecido ser el sonido de las olas, y al mirarla he creído ver la playa donde la recogiste, donde la viste y guardaste en tu bolsillo con un significado que aunque yo creo poder adivinar, nunca lo llegaré a conocer del todo. He meditado tanto estos últimos días, que no se a donde he ido a parar, ni se que es lo que pienso ya. Solo sé aquellas dos palabras que pensé cuando la recibí, y que nunca olvidaré. Ese es el más precioso objeto que tengo en ese cutre cofre de los recuerdos que hoy he inaugurado. Y creo, que siempre lo será.


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