11.20.2005

Calor humano

El invierno ya llega, y con él su característico frío. El cielo comienza a estar nublado un día si y el otro también, mientras se alterna la lluvia y el aire, sin dejar marchar la helor. Las calles, que están siendo regadas, no invitan demasiado a permanecer quieto o paseando tranquilamente como solemos hacer en verano, así que pensamos a donde ir y caminamos rápidamente hacía allí. Un local con calefacción, buen ambiente, y varias mesas y sillas de caña, bastante cómodas por cierto. Música aceptable y tranquila, y seis amigos en círculo, esperando a que se les sirva. Se esta caliente en el lugar, y las chaquetas y prendas innecesarias ahora se van depositando en el respaldo de los asientos. Las sonrisas no mueren en nuestros rostros, y eso hace que la estire aún más. Conversaciones varías, bromas y risas sonoras que endulzan el aire, que acaba depositándose en las tazas de té, lo que provoca que nos agrade más y dé ese toque de azúcar al día. Té variado, de frutas del bosque, caramelizado, de melocotón,… o varias mezclas de zumos, que bebemos con gusto y deleite. Me podría quedar aquí todo el día, pero siempre he de marchar para tornar a la guarida en la que estoy obligado a dormir. Por lo menos el tiempo que esté aquí conseguiré sonreír, ya que lo tengo “casi” todo…

-Ambiente: “Tabidachi Nishi E” de la BSO de Mononoke Hime

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