Estrofas sin sentido (ni rima)
V: La mente no puede almacenar tantas estrofas como las que produzco diariamente en mis horas muertas. Lejos de cualquier posibilidad de plasmarlas directamente aquí, intento memorizar alguna, pero me es casi imposible, son demasiado frescas y húmedas para que no se me resbalen entre los dedos. Intento describir levemente en la situación que me encuentro, pero para ello debería saber como es o al menos verla, y estoy ciego. Así que las estrofas se multiplican y amplían, y vienen los pesados sonetos, canciones que destrozarían un concierto, versos que no terminaría ni después de muerto. Las rimas son fáciles, pues mi mente no llega a más, esta atascada entre sueños y pesadillas, asediando a las otras estas últimas.
XII: Si hablo me encuentro vacío cuando se me acaban los recursos discursivos. Quiero contar, pero no tengo el que. Soltar palabras sin significado me hace aún mas daño, pues andan sueltas y galopeando me gritan que estoy acabado. Se esfumó la magia, aquella que parecía eterna y me procuraba unos pocos dones que se iban engrandeciendo poco a poco. Estos también desaparecieron, y solo quedó mi mala fortuna, que me lanza piedras a la cabeza, a falta de algo mejor con lo que premiar mi cobardía. No sé permanecer callado, ni podría coserme la boca pues acabaría asfixiado, pero cada vez que hablo me siento peor, me miro en el espejo, y no soy mas que una absurda copia de un pasado privilegiado, que al fin a dejado de serlo.
XIII: La evolución se paró. No recojo más que los brotes que dan las semillas podridas que un día dieron una hermosa planta. Putrefacta es mi vida, y oxidadas se han quedado mis ilusiones, mis victorias y mis rejas. En medio de un desierto está mi prisión, y quién pasa por allí, acaba horrorizado por el mal de mis llantos, estúpidos, aburridos y monótonos. Mi fuente de inspiración no desea darme más de su agua, y la poca que del cielo cae únicamente me empapa. No estoy al nivel que mi maestro me exigía, solo aprendí tres lecciones y de repetirlas no he hecho otra cosa que darlas por perdidas.
XXVII: Y tú, recuerdo imperecedero, último trofeo conseguido, primero arrebatado por mi falta de ingenio. El camino que recorrí hacía tus confines ahora del mapa se ha borrado, quedan pequeñas rutas que nunca nadie ha transitado. Me he metido en varias, y entre espinas y zarzas he acabado. Buscando otros trofeos continúo, solo piedras he encontrado. Como un día amé, nunca jamás he amado, y hoy tengo mas que claro, que ya nunca más amaré.
Y en este último verso, sin rima, sin nada más que un aliento que una vez robé a un muerto, sin pretender ser repetitivo pero siéndolo, intentando ser breve pero sin serlo, se que debería decirte, que aún recuerdo tus labios que una única noche llegué a probar, una estancia nocturna que duró varios cientos de horas, y que aunque estuvieron con nosotros tanto sol como luna, yo me quedo con el resplandor y brillo de aquella mágica aura…Tú ya sabes de qué te hablo.


2Escarabajos pensaron
dicen que el lenguaje de cada corazón es ajeno a la gente de alrededor, también dicen que cada cual tiene su lengua y que al salir de nuestro refugio siempre cerramos la maleta.
yo te digo amigo mio que puedo ver, que detrás de estas lineas existe algo mas que un buen poeta.. yo te digo amigo mio, que que para ti yo nunca cerrare mi maleta. sigue asi...con tu diferencia
Gracias Adela... si es que eres la mejor ^^!!!! Yo tampoco cerraré nunca mi maleta para tí, y creo que ya empiezas a entender el complicado lenguaje de mi corazón...
Besos artista!!!
Publicar un comentario
<< Home