El grito
Antes creía que nada iba conmigo.
Ahora sé que me he atascado.
Acaricio una prisión invisible.
Atravesarla tanto me gustaría.
Anhelo la sencillez de no pensar.
Aunque eso es lo que hago constantemente.
Alas necesito para volar.
Allí arriba no me dejarán entrar.
Almacenan sueños en cofres dorados.
Abarcan todos para ellos.
A mí ni uno me quieren dar.
Acabó ya mi suerte.
Arrancado de aquel dulce cielo.
Añoro el sabor de la felicidad.
Amo mis sueños.
Aquellos que son imposibles.
Ando entre las vísceras de mi vida.
Hasta que no te encuentre, no pararé.


1Escarabajos pensaron
Es triste el poema, pero me gusta me gusta sobre todo el contraste que se produce entre la mayor parte del poema y el último verso. Con esta actitud vas a volar, es también lo que me dice tu autoratrato. No es un grito como el de Munch - psicótico, desesperado - yo lo veo más bien furioso y con mucha fuerza!
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