Yo, niño
“Chema…Chema… Despierta…
Te has quedado dormido, todo ha sido un sueño.”
Me desperté. Poco a poco fui abriendo los ojos mientras con mis manos intentaba despejarme, como si fueran agua. Acaricié mi corto pelo. Si, corto. Mis aún más pequeñas manos me recuerdan que aún soy un niño. Mi madre me deja la ropa encima de la cama, y se marcha a hacerme el desayuno. Me quito rápidamente el pijama y me enfundo en un chándal. Si, chándal. Salgo de mi cuarto y voy al estudio a recoger mis libros y ponerlos en la mochila, junto al estuche de lápices de colores y bolígrafos diversos. Mi madre al verme, me recuerda que me cambie de calzado. “Algún día saldrás a la calle en pijama” dice, mientras me recuerda cuanto me gusta dormir. Si, me gustaba y me sigue gustando, y no creo que cambie. Incluso las pesadillas le dan más emoción a mi vida, ojala todo se viviese como un sueño: sin miedo al final, sin temer las consecuencias y en blanco y negro. Si, siempre he soñado las mayorías de veces en un extraño formato de cine clásico, y eso que ese tipo de cine lo odio, y más ahora, de niño.
Bajo con mi madre y me compra un par de zumos para almorzar. No me gustan los bocadillos a la hora del almuerzo, me sientan mal… Prefiero un suave zumo, rico en vitaminas. Me gustaría más un choleck, pero a mi madre le parece que eso sería cuidarme mal. Ella está en contra de los bollicaos y toda la bollería prefabricada que las madres de hoy en día dan a sus hijos para almorzar o merendar.
En el colegio, continuó con mis sueños. Sueño despierto u dormido, pero sueño con salir de allí y volar hacía arriba, hacía muy arriba. O convertirme en un lobo, y correr muy rápidos, lejos de la escuela, de los compañeros, y que nadie me pueda alcanzar… y menos alguna serpiente. Odio las serpientes. Me dan miedo. Sus ojos me hacen ponerme nervioso, y creo que van a hipnotizarme como a Mowgli.
Al llegar a casa, y una vez como, hago los deberes y me paso la tarde jugando. Pero la parte del día que más espero es cuando llega mi hermano, él siempre sabe contarme cosas entretenidas, o aún más divertido es cuando jugamos al ordenador juntos, o a algún juego que aprende en el instituto. Me gusta pasarme las tardes viendo como el se pasa los juegos d ordenador, y yo me imagino que soy el personaje que vive esas aventuras.
A veces, cuando mi madre hace filetes de ternera empanados, le echo una mano: bato los huevos o rayo el pan, y luego me encanta empanar la carne y dejarme las manos todas pringosas. Pero odio cuando, al poner la carne en la sartén, me salpica el aceite. ¡Duele!
Después de ver la tele, mis padres me mandan a la cama. Como soy muy pequeño y tengo miedo, mi madre se acuesta conmigo y me canta algo, o nos pasamos la noche hablando, hasta que cierro los ojos, y abandono ese feliz hogar familiar para ir a otro aún mas bonito, donde mi felicidad no tiene límite. Ojala no vuelva nunca más, pienso.


2Escarabajos pensaron
Hola chema.
Me he permitido poner un link a tu blog en el mío. Pensaba ponerlo también en la pagina de la clase, pero como no se si esto te va a gustar lo he dejado.
Ves lo que he leído en tu blog me parece muy interesante. Como yo mismo escribo ya veo despues de unas pocas frases y a pesar de no hablar el español perfecto que tienes mucho talento y una sesibilidad muy elevada. Es el olor que se percibe, a traves de la barrera lingüística, sabes. Esas cosa se huelen...
No me importa, todo lo contrario, gracias por el link.
Un saludo
Chema.
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