Dolor
La rabia se me escapa por los ojos. Se me nubla la vista, la mente, todo. Dicen que es mi propio deseo el que me empuja a torturarme. Posiblemente lo sea, pero me parece inevitable. Rompería todas las fotografías de alegres parejas. Borraría de mi filmoteca mental todas las películas que hablan de historias felices. Arrancaría y echaría al fuego las páginas de libros de poesía en las que aparece escrita la palabra amor. Pintaría de negro todos los demás colores. Tacharía de mis escritos todas las letras que contiene tu nombre. Y aún así, mas perdido estaría en mi absurda melancolía.
Ódiame. Insúltame. Golpéame. Azótame. Átame. Tortúrame. Asfíxiame. Clávame la daga de tu desprecio. Escúpeme. Pellízcame. Agóbiame. Háblame de lo absurdas que te parecen mis teorías. Cuéntame macabras historias fuertemente al oído. Grítame que no quieres verme. Destrózame. Aniquílame. Olvídame y oblígame a olvidarte. Hazme todas las putadas que quieras.
Pero por favor, no me sonrías. No me recuerdes que te quiero y que no sé por qué.


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