Camino por la dura senda de vuelta a casa acompañado por dos cánidos. Uno se llama Rabia y el otro Tristeza. Mientras el primero me hace arañazos y mordiscos, el segundo me lame las heridas. Las piernas me flaquean pero sigo en pie. Me duelen pero resisto. Me entristezco pero sonrío. Comienzo a añorar pero me aguanto. ¿Me habré cosido una dura y consistente coraza?


0Escarabajos pensaron
Publicar un comentario
<< Home