Ennegrecido Aniversario
Abro la puerta. Todo esta lleno de oscuridad, y el frío que hace cola detrás de mí, intenta colarse rápidamente,lo que es inútil ya que en cuestión de segundos se mezcla con el calor de la habitación. Entro sin más distracción y cierro tras de mí la puerta, impidiendo que más aire helado intenté colarse. Qué buena, aunque peligrosa, idea fue dejar la calefacción en marcha mientras yo estaba ausente. Desaparecido entre los botellines de cerveza de un pub había estado toda la noche. Y es que por su precio, ya podrían ser ladrillos para construirme una casa, porque con lo que me gasto aquí en cerveza ya podría haberme comprado un coche en mi país natal. Me siento delante del ordenador y reviso el correo. Algún e-mail de felicitación, algún otro preguntando por mi tras mi inesperada desaparición y spam de más, como siempre. En cuanto leo lo necesario y elimino la basura acumulada, apago la pantalla y saco de debajo del escritorio unos folios. Comienzo a escribir una carta y me quedo en el "Querida…" Qué triste. La verdad es que las cosas no son muy alegres aquí, aunque el ambiente sea nuevo del todo. Un nuevo país, una nueva ciudad, nuevos compañeros, amigos e incluso conocidos. Nuevos bares, tiendas y demás, pero realmente lo único que he hecho es envolver en un paquete toda mi mierda y cambiarme de domicilio. Ahí en el suelo, cerrado todavía, esta el paquete, que ni siquiera me he atrevido a abrir. Antes, en el pub, tres compañeros de copas y yo hablábamos de cosas irrelevantes, cuando nos hemos sumido en un largo silencio. No era de dudar que todos estábamos sintiendo que las cervezas nos habían llevado a una melancolía profunda y nos sumergíamos en el recuerdo y añoranza de todo aquello que dejamos al facturar el billete. Pero, al menos yo, lo necesitaba.
A veces, uno se siente como muerto, vagabundeando en un camino que no tiene ni principio, ni fin, y ni siquiera unos cruces que escoger. Me pasaba anteriormente, porque me parecía estar viviendo algo que con mis acciones creía haber terminado. Pero, a mi pesar, todo empezaba de nuevo, las dudas otra vez surgían y esperaba otra vez a ver como crecía la cosa, hasta acabar con la duda y actuar. Me equivocaba. Si de algo me he dado cuenta en estas últimas fechas es de que, aunque creamos que es necesario mencionar algo para que se sepa, es mentira. Las cosas entre las personas se saben mucho antes de que se pronuncien, sobretodo cuando no paras de demostrarlo. Y si se saben y aún así todo continúa igual, es porque nada va a cambiar, terminé o empiece de nuevo. Qué lastima tan grande darme cuenta de ello cuando me he marchado para reflexionar sobre ello.
La carta sigue intacta, con la única palabra grabada, y sin embargo dejo tirado el bolígrafo en la mesa. Miro de reojo la caja, y a pesar de que recuerdo perfectamente que contiene, me agacho a alcanzar y, tras un poco de esfuerzo, consigo cogerla. Tranquilamente, voy destapando la caja, y en cuanto he quitado todo el celo que la mantenía cerrada, voy sacando poco a poco las cosas que guarda: Todas y cada una de las cartas que te escribí, selladas con la cera de mis ojos, cuando mi corazón se derretía poco a poco por el sufrimiento que me producía tu incierto amor; tus fotos, las más bonitas y las más preciosas, que nunca dejé de observar al escribirte; tus pertenencias, cada una con el pequeño y casi olvidado recuerdo de tu olor; los dibujos que, con las manos sucias de carboncillo y los ojos llorando lágrimas invisibles para ti, hice de tu rostro y cuerpo, cada vez más imperfectos comparados contigo; y en el fondo, debajo de tus prendas, y acompañadas de tu suave fragancia, salen disparados tus besos, tus caricias, tus abrazos, tus miradas, tus palabras,… me arañan a su paso la cara, pero ya nada me puede hacer tanto daño como el adiós. El saber que todo fue una ilusión y ya nada volverá a empezar…. ¿o no? Quien sabe si, después de bajar del avión, de vuelta a casa, mientras recojo mi equipaje vengas a darme un abrazo a traición, por la espalda, y sentir tu suave respiración de nuevo en mi cuello… Eso es algo que tú, y nadie más, tendrá que elegir…
Yo, ya tengo el billete de vuelta…
Canción sonando: Elefantes - "El cielo se va"
"Buscaré diez mil palabras
llenas de amabilidad,
frases dulces que te querían resucitar.
Tu olvidando que has perdido,
y yo llorándote otra vez.
Gente tan cercana y tan distante a la vez.
Oh, ¡¿dónde van?!
Y las calles tan discretas, y tus ojos sin llorar.
Son los coches quien nos dicen que algo va mal.
Y entre luces de naranja azules, gente murmurar.
Un cigarrillo ha caído en tu soledad.
Oh, ¡¿dónde van?!
Apagaré las luces del salón.
Quedará la oscuridad.
Parecerá que nada haya podido pasar.
Oh, ¡¿dónde van?!"
llenas de amabilidad,
frases dulces que te querían resucitar.
Tu olvidando que has perdido,
y yo llorándote otra vez.
Gente tan cercana y tan distante a la vez.
Oh, ¡¿dónde van?!
Y las calles tan discretas, y tus ojos sin llorar.
Son los coches quien nos dicen que algo va mal.
Y entre luces de naranja azules, gente murmurar.
Un cigarrillo ha caído en tu soledad.
Oh, ¡¿dónde van?!
Apagaré las luces del salón.
Quedará la oscuridad.
Parecerá que nada haya podido pasar.
Oh, ¡¿dónde van?!"
-Por cierto, bienvenidos y hospedaos con gusto en la reinaugurada bitácora ;)


0Escarabajos pensaron
Publicar un comentario
<< Home