8.23.2005

Encerrado un amanecer

Ummmm… Un rico amanecer. Otro día más sale el sol para que la naturaleza pueda despertar, para que el día comience y la gente acuda a sus trabajos. Otros, ahora que la calles dejan de estar bañadas en un mar de sombras, aprovechan para llegar a casa y acostarse, cansados después de una larga noche de ocio, tal y como suelo hacer yo la mayoría de estos días de verano. Pero hoy no. Hoy amanece y yo estoy despierto sin haber pasado la noche junto a los amigos. Ni siquiera puedo ver salir el sol y como la luz le gana terreno a la oscuridad sin que esta pueda evitarlo. Me es imposible observar el comienzo del día porqué estoy encerrado en un sótano, un extraño garaje de centro comercial situado bajo tierra de un lugar que desconozco. Me he perdido entre puertas y puertas y he llegado a parar aquí, enfrente de una furgoneta en un oscuro desierto en el que solo hay paredes y pilares. Noto como estoy cerca de un lugar siniestro, oscuro, macabro… Miro sorprendido el reloj. Me he olvidado del tiempo y he estado ya un par de horas aquí. Voy a ver si consigo salir de este “Infierno” sin cruzarme a ninguna criatura extraña en algún urinario de hombres semejante a las tinieblas. Cuando consiga acostarme, quizás ya haya amanecido del todo y no pueda devorar un amanecer más. Qué pena…

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