8.15.2005

Cenizas

Todo arde. Las pilas de sueños se prenden fácilmente y de ellas salen grandes humaredas. Solo quedan cenizas y me veo arrodillando recogiéndolas con mis manos mientras el viento se las lleva. Pero no lo hago. No sé si siento esa perdida, o únicamente me da igual. Hay periodos en la vida en los que las cosas cambian repentinamente. Es difícil aceptar que las cosas han cambiado, y mucho más acostumbrarse a tener que adaptarse a estos cambios. Las montañas de cenizas que hay a mí alrededor, brillando debajo del reflejo del sol, me recuerdan mis visiones de un verano especial. Mi sueño de una noche de verano, nada parecido al de Shakespeare, desapareció tras las barreras de la imposibilidad. Nada queda ya, y no sé que hacer, que pensar, en qué soñar. He ido de puntillas, viendo un camino que parecía llevarme a buen paradero, pero acabo de encontrarme con el precipicio final, por donde han caído las últimas cosas en las que pensaba. Y yo no he caído, que pena. Obsesiones imposibles cerradas en la más clandestina de las prisiones. Nada es como deseas, y menos como sueñas. Una carretera por la que todos circulan, y en la que yo me he quedado atascado. Me he inmovilizado y solo miró los demás seguir con sus vidas, con sus sueños metidos en maletas y con alguien a su lado. No tengo maleta y estoy rodeado de las cenizas que han dejado los que nunca estuvieron a mi lado. Mi carril esta oscuro y me recuerda a la soledad. No le puedo pedir cuentas a nadie porque mis deudas me ahogarían. ¿De qué sirve estar ahí si sigo sin poder moverme, sin poder vivir? Mi suerte no la desean ni los más desgraciados. Aún no he aprendido a vivir y no hay azar que me enseñe con sus oportunidades. Veremos que puedo hacer si tampoco puedo llorara ya que en lugar de lágrimas tengo cenizas. Cenizas de algo que tampoco supe apreciar lo suficiente, y ahora poco me queda, tendré que apreciarlo por si nada fuese a quedar. Ojalá no fuese a cambiar, y que la desdicha acabase conmigo de un estacazo final. Como odio mirarme y ver mi sonrisa seria y el pesimismo reflejado en mis ojos. Ni saber de que hablar, duele mucho más que no tener que amar, que abrazar, que soñar…

0Escarabajos pensaron

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