Melancolía de fin de curso
Me parece casi imposible que esto ya se acabe. Después de mañana, día 22, las aulas permanecerán vacías por la tarde, más aún. El aula de dibujo estará deshabitada, y habrán desaparecido los dibujos y esculturas de la zona de exposición. Nada parecerá haber cambiando de un verano a otro, pero si lo ha hecho. Ha sido un año nuevo, un nuevo curso de gente totalmente diferente, unida por vocaciones parecidas o no tanto, pero entre las cuales se han forjado amistades que ya se han escrito en el libro del recuerdo. Han pasado ya tres trimestres desde que entré en aquella aula, nada nueva para mí, pero llena de gente extraña a mí alrededor. Primeras palabras, presentaciones, primeras relaciones. Un año nuevo lleno de experiencias que no van a poder salir de mi mente. Ahora, releo mi post de “Opiniones” y me doy cuenta de cómo ha cambiado todo. De la primera persona que comencé hablando, Tamara, no he entablado mucha más amistad, ya que para el segundo trimestre se lo dejo, aunque ha estado viniendo a visitarnos con sus amigos. Otro que mencione, Agustín, se marcho y no se ha sabido nada más de él, ni tampoco es que nos importe de su paradero. Poco a poco, se fueron formando grupos, y el nuestro constaba de Fermina, Dana, Evo, Laura, Albert, Fernando y yo. A algunas al principio no las conocía cuando escribí aquel post, pero ahora son gente muy allegada a mí. Como por ejemplo lo es Laura. Poco a poco fui conociendo a esta persona tan vital y alegre como lo es ella, que a acabado siendo la madre de Fernando y mía. Tampoco comenté nada sobre la “malvada” Fermina (pero es en plan cariñoso, eh), la cual también es una gran “pieza” del grupo. Dana, chica inteligente y que aunque lo intente muchas veces, nunca la superaré en los estudios (excepto en gimnasia xD). Evo, que sería de los últimos que mencionar, simpático y a la vez serio. Ha sido mi grupo de este año, y ojalá no cambie de este año al otro. Me faltan dos personas importantes que mencionar, pero antes me gustaría reflexionar.
Pensar sobre un año que me ha aportado todo aquello nuevo que esperaba y lo que deseaba, y más cosas que me han sorprendido. Anécdotas, amistades, relaciones, conversaciones inolvidables, horas de pura diversión y entretenimiento, y un poco más de experiencia en el manejo del lápiz y otros materiales artísticos :P. También han pasado por las aulas profesores tan carismáticos como Josep, Amelia, Enrique (desaparecido en combate), Inma, Isidro, Ana, Tamara (¡eza quilla!) e incluso la imparable Antonia (Dios como nos ha dado la lata al final con la exposición). Todo ha ido bien, y ahora las notas reflejaran el resultado de un buen curso.
Como decía, me quedaban dos personas más que han ido enlazándose más en mi vida del instituto y personal al largo del curso. Empezaré con Sandra la cual ya mencioné brevemente mientras la conocía, y que ahora puedo decir gratamente que es una gran amiga, aún siendo una “mala persona” :P. Es una de las personas que más especial han hecho este año, y la cual no creo que vaya a olvidar. Así es, que tenía que ponerla aquí, entre las cosas que no olvidaré de este año.
Ha sido también un año junto a los míos de “siempre”, y con los que aún me he reforzado más en la amistad y demás. Pero si hay algo que no olvidaré, por encima de lo mencionado, serán los largos viajes en metro junto a Fernando, mi mejor amigo de este curso. Largas conversaciones y sensaciones compartidas, extensas alegrías compartidas y que ahora me sería difícil definir. Melancolía sentiré cada vez que monté solo en el metro de vuelta a Bétera y me acuerde del instituto, de todos nuestros viajes al “Abuelo”, las risas reunidos en los banquitos, y nuestras “fiestas” en las clases de dibujo. Una frondosa y agridulce tristeza se ha apoderado de mí al despedirme de él, por última vez, después de volver de dar clase en el curso de 1º Bachillerato C del 2005. Un recuerdo que junto a los demás, grabaran el libro de este curso.


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