Gramática enredosa...
Estudio para el examen de gramática de mañana, y se me inunda la mente de recuerdos. Palabras que sonaban una vez por el auricular, y luego repetía mi pensamiento por la noche, en mis sueños. Miro las páginas del libro y solo puedo detenerme a pensar en aquella llamada. Tan improvisada. Tan extraña. Ambos analizamos una oración de amor, en la que el núcleo verbal era el verbo gustar, querer, amar. Yo era el sujeto, y tú eras el correspondido complemento indirecto. ¿Recuerdas aquel análisis sintáctico? Yo aún no he podido olvidarlo. Ahora más que nunca, entre los sustantivos, pronombres, determinantes, verbos y adjetivos del libro, me he perdido hasta encontrar la luz que me ha llevado a tu recuerdo. Los pequeños trozos de hielo que se quedan en mi boca provenientes de los cubitos de mi vaso, acaban deshaciéndose, tan rápido como desapareció todo lo que hubo. Pienso ahora que es mejor así, menos tiempo de insomnio y sin permanecer enredado en los cables del teléfono. Todo llega como las olas a la orilla, en una noche en la playa, tan tranquila y joven, disfrutando de momentos con los que un paladar vulgar no sabría deleitarse.
Saludos desde mi estudio, el cual esta siendo atacado por centenares de insectos que buscan la “luz” artificial.


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