4.03.2005

Noche tras noche.

Me despierto ya al final del medio día. La tarde ya comienza a nacer, mientras yo me despejo. Un día más no he podido ver el sol en las primeras horas desde su salida, y es porque me he acostado tarde una vez más. Otra noche más me he acostado durante las últimas horas de la noche, y es que esta es mi compañera. La noche es mi hermana, con la que salgo durante las primeras horas del nuevo día, o con la que simplemente hablo abrazado al lápiz con el que dibujo sombras a petición de ella. Vivo con mi hermana nocturna, ambos nos embriagamos del mismo licor, y ambos nos dejamos abrazar por el suave aroma que desprende tu piel, por el delicado cosquilleo que me produce tu piel rozando la mía. Anoche volví a salir. Recién duchado, con el cabello aún húmedo, y vestido con las prendas más simples y oscuras que tenía en el armario, rociado con uno de los perfumes que permanecen al lado de la pila. Baje por el mismo camino que siempre, pendiente abajo. Caminando igual que una sombra, me deslizo por las calles del diminuto pueblo en el que resido. Mi corazón, una noche más, me impide marcharme a casa, aunque el aburrimiento reine en el ambiente, porque la oscuridad me lo impide, me atrae demasiado el quedarme observando el oscuro cielo y pensar en que me das un diminuto beso en la mejilla, el cual me hace arder y arder, quema mi piel y deja una oscura marca con la que me reconozco como tuyo. Tu no puedes caer en mis brazos, ya que yo ya lo he hecho en los tuyos, y permanezco en ellos así, quieto y silencioso, murmurándote mis mil amores mientras miro la oscuridad con la que mi hermana Noche inunda todo, y lo llena de sombras, de las cuales yo me siento uno mas. Una sombra que te persigue, como si fuese la tuya propia, pero que te protejo y luego, te susurro al oído porque te he protegido, porque me he dejado dañar por ti, y es porque no podría vivir sin mirar tu cara una y otra vez, con vergüenza o sin ella, pero siempre con la más linda de mis caricias te demostraría cuanto te quiero. Ahora voy a permanecer aquí, una tarde más pensando en ti, para luego salir esta noche, a rendir cuentas con mí hermana y brindar con un amargo licor por tu incierto amor.

0Escarabajos pensaron

Publicar un comentario

<< Home