Agradable viento
Esta mañana he salido a dar un paseo con mi perro, lo cuál es muy extraño que yo haga, ya que lo suelen hacer mis padres. Nada más salir de mi casa he visto el cielo diferente, lo he visto “demasiado” azul. Era un azul celeste fuerte, no como el típico azul muy claro y blanco, no. Era un azul de día de mar, de esos azules del cielo que en verano confundes con el mar de la playa. El cielo estaba cubierto de unas cuantas nubes blanquísimas, como si fuese espuma en el agua de una bañera gigante que es todo el cielo. El aire soplaba fuertemente, y levantaba mi pelo a su voluntad. Yo, vestido más bien ligero y con una chaqueta encima, notaba como el aire chocaba fuerte mente contra mí, moviendo fuertemente mis pantalones con él. Luego el viento ha aumentado, y con el ha comenzado en mi una sensación de “humedad”. Notaba como al chocar el aire contra mi, me daba la sensación de mayor frío, y me sentía como si estuviese bañándome hasta la cintura en el mar, y la marea hiciese que mis pantalones no se dejasen de mover. He mirado hacia el frente, y veía en las montañas como todos los árboles se movían de un lado para otro, como si el viento los tratase como simples plantas fáciles de mover. Se movían de un lado para otro, como si un gigantesco y muy forzudo hombre lo moviese a su voluntad. Era como si sus sólidas y grandes ramas no pusiesen resistencia al viento y bailasen con él, al ritmo de la melodía silenciosa solo interrumpida por el mismo sonido del aire al chocar contra ellos. El viento venía hasta mí, y acababa soplando fuertemente mi oreja, la cuál podía oír su grandísimo soplido. Era como si el viento quisiera decirme con sus soplidos que hoy va a ser un buen día, que hoy, quizás, vuelva con una gran sonrisa en mi boca, y al llegar a mi casa, recuerde ese cielo azul que he visto hace apenas media hora. Al final, forzado por el frío que me ha provocado el aire, he tenido que entrar en casa con el perro y subirme aquí con la idea de describir esta mañana. Ahora, desde mi ventana, con el pelo aún revuelto por culpa del viento, puedo ver como una grandísima nube gris empieza a cubrir el cielo, pero eso no impedirá que salga hacía el instituto con la sensación otorgada por el viento, la sensación de que hoy va a ser, realmente, un buen día, como el de la canción de los planetas. Saludos desde mi refugio en medio de una espiral de viento.


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