La noche de la ilusión!
Que precioso puede llegar a ser el significado de esta noche, y como puede llegar a ser despreciado por la mayoría de la juventud de nuestra época. Dar y recibir, tendría que ser la regla de este mundo, para que funcionase correctamente, y a veces se emplea, algunas otras, se complica. Pero me da igual, yo la vivo con ilusión, con alegría de estar en el estado de ánimo en el que me sitúo. Antes de volver a casa, mirando mi sombra en la pared, he visto la sombra de siempre, o de casi siempre, pero el sentimiento que desprendía era un poco diferente a la de hace unos meses, desprende alegría, auto afección, aceptación a mi mismo, me siento feliz respecto a como soy, aunque a veces quiera rectificar algunas cosas de mi carácter, pero me quiero más a mi mismo que como me quería hace unos meses. Aceptó mis defectos y los asumo, pero también reconozco mis virtudes, no solo soy un torpe y un bocazas, si no que también me preocupo por la gente de mi alrededor, soy en ocasiones un perfeccionista y también soy un hombro que se presenta ante la gente que quiero (mucho o poco) para que se lamenten sobre el. Soy un eterno enamorado, o más bien soy enamoradizo, a quien los sentimientos le inundan y al final no sabe clasificarlos y los confunde fácilmente. Hay sentimientos que tengo completamente aclarados, otros en cambio, varían según el momento. Los pocos que son inmutables, y que desprenden cariño, son aquellos que más quiero. Aquellos con los que intento hacer lo mismo aunque a veces se cambie la balanza, son los que pronto también serán inmutables. Suspiro por un amor tan amplio, que abarca a demasiada gente, y que a veces parece que me va a hacer explotar. El piano de mi corazón suena triste, marcado por esos sentimientos, y vuelve a girar entorno a mí, y me vuelvo a sentir bien, triste pero alegre a la vez, retorno la cabeza, y veo todo aquello vivido, y vuelvo a llorar de melancolía, pero con felicidad. Amo con fuerza aquello que tengo junto a mí, y no lo quiero dejar escapar: familia, amigos, compañeros,… Todos junto a mí de nuevo, si es que alguna vez se separaron de mí. Vivo cada segundo de mi vida de forma relajada, pero intento aprovecharlo, aprender de lo que quiero, hacer lo que me gusta, y rectificar si me equivoco. No miro demasiado hacia el futuro, tengo intriga sobre el, pero ya sé que llegara, que debo vivir el presente como quiero, para que el futuro pueda ser lo más cercano a la perfección que podré desear entonces.
Oigo esta música, este piano de la canción “La valse d’Amelie” que en este momento escuchó en mi ordenador, ese ritmo que marca los latidos a mi corazón, ese sentimiento que vuelve a mi, ese amor imposible que no existe, y me pregunto cuando ha existido. Ese amor que quizás, si ha aparecido en mi vida alguna vez, ha sido en mis sueños. Un amor correspondido, dulce, y lleno de susurros, que no pueden ser vencidos por las conversaciones, y mucho menos por las discusiones. Un enfrentamiento de dulces palabras que desprende amor cuando se expanden a su alrededor. Quizás ya no se lo que escribo, solo se que aún no he parado de hacerlo, que sigo tecleando como si fuese una necesidad, porque quiero escribir, quiero que estos sentimientos se graben en otro lugar que no sea mi mente, para que así se olviden entre otros escritos.
Soy de cristal, y a veces me rompo en pedazos, pero alguien me pega todas mis piezas y continuó, continuó con mis deseos, con mis sueños, con mis dulces amores, con mis desgraciados sentimientos que se marcan ahora al compás de un vals. Quiero flotar, bailar yo solo, bailar con el aire, abrazado a él, bailar este vals, llorando, que las lagrimas recorran mi mejilla, y acaben en mi boca, para así no secarme nunca, chuparlas lentamente, para así luego tragármelas. También me gustaría que, si alguna vez alguien que quiero mucho llorase, no estuviese mal visto que le lamiese sus lágrimas, y le besase para dárselas, porque, si la quiero de verdad, que más da lo demás. Que nadie me juzgase por mis actos, que todo lo echo, este echo, y lo demás, este por hacer, según queramos hacerlo, claro.
Suspiro una vez más, quizás este triste, pero es que, si lo estoy, es por que me doy cuenta de que enamorarme, es algo que no puedo evitar, y a veces me he enamorado lentamente y ni siquiera me he dado cuenta y aún lo niego, y otras veces creo que me estoy enamorando, y no se si es así o no. Respecto al amor, nunca suelo aclararme totalmente como hago respecto al cariño y el eterno afecto que siento por aquellos que son más importantes para mí.
La verdad, es que ahora que leo lo escrito, veo que tampoco he cambiado tanto como decía al principio, y quien sabe lo que pensaré dentro de una hora o menos. Bueno, espero que mañana, cuando os despertéis, os sintáis todos como yo esta noche me he sentido, como un niño feliz con muchos deseos, un niño que se conforma solo con el cariño que envuelve a los regalos, que mañana todos seáis los niños que habéis sido, o que algunos seguimos siendo. Dulces sueños, y que este último día importante de la navidad, deje un buen sabor de boca en vosotros, y sea digno de recordar. Besos para todos, y hasta muy pronto, cuando espero que la ilusión no se haya ido con este día. Ciao.


0Escarabajos pensaron
Publicar un comentario
<< Home