1.09.2005

En mi guarida

Una noche más, sentado en la silla, frente a mi ordenador. Una noche más, estoy aquí escribiendo en mi refugio nocturno, mientras el cristal de la ventana se empaña por el frío de allá fuera. Tengo en mi mesa, varios folios tirados, llenos de garabatos, otros son bocetos, y otros ni siquiera se de quien son. También tengo varios lápices, mordidos casi todos por el aburrimiento que a veces me domina, y unos cuantos CD’s, los que no comprendo como no se estropean con lo poco que los cuido. Tengo los cascos puesto, y ni siquiera escucho nada, por lo que será mejor que ponga algo para que no me caiga derrumbado por este silencio que tanto me incita a acostarme en mi cama. Estoy sentado cómodamente, ya sin zapatos siquiera, me siento bastante cansado, me siento completamente derrotado. Las ganas de coger un lápiz y hacerlo moverse sobre la superficie de una hoja de papel, se ven debilitadas por esta somnolencia que me inunda por completo. Ya se ha acabado esta época de gloria, de celebración por la victoria conseguida en el anterior trimestre. Ahora vuelve una época más de batalla, una época de sufrimiento frente a los estudios, en la que los libros y los folios, serán mi peor aliado, y en el que el cansancio acabará por volverme loco. He aprendido cosas en este corto período, he tomado decisiones, y he realizado acciones, que quizás en un futuro querría no haber llegado a hacer, pero también algunas otras, quizás luego me sienta más orgulloso que ahora por haberlas realizado. Continuó aquí, después de que marquen la una y cuarenta y tres en el reloj del ordenador, mientras hablo con una amiga, Sandriu, la cuál ya mencione en las opiniones sobre mis nuevos compañeros de clase. Leo mientras, un comentario que hice hará uno o dos meses en la bitácora de mi hermano, y el cuál ya es un bonito recuerdo, ya ha dejado de ser algo cotidiano en mi vida. Como dije en él, añoró no tenerlo frente a mí, tecleando juntos, pensando cada uno en sus cosas, mientras miramos cada una a la pantalla de su computadora. Aún así, estos primeros veintinueve días sin él no han sido tan malos, no lo he llegado a añorar demasiado, ya que he estado mucho con él, sobretodo en su nuevo piso. Sin ir muy lejos, ya lo vi el día de reyes, y espero verlo pasado mañana, ya que quizás venga a mi casa a comer junto a mi y a mi madre. Ahora suspiró, porque nunca pensé que algunas tardes (sobretodo porque era cuando más estaba en casa) lo echaría tanto de casa, aunque a veces solo se dedicase a pasar completamente de mí. Ahora, sé que quizás el hecho de que ya no tenga libertad absoluta, me limitará las ocasiones para verlo, y quizás lo vea mucho menos de lo que desease. Pero bueno, así son las cosas.
Ahora ya, toda la calma esta acumulada, sigo con sueño, pero escribo más activo, me siento mejor, menos apagado y más vivo. Sigo reflexionando, sigo dudoso, me siento engañado por mis mismos sentimientos, y aunque estoy mas vivo que hace apenas unos minutos, me sigo viendo mal, con pocos ánimos para nada, ya que ahora sé, que se ha acabado la fiesta, se han acabado estas cortas vacaciones que tan bien he vivido, o eso creo ahora. La verdad, es que ni siquiera el saber que me reencontraré con mis compañeros me hace alegrarme por empezar este segundo trimestre que se me viene encima. Además, por si nunca lo he dicho hasta ahora aquí, veo a nuestra clase muy fraccionada, aún más de lo que lo estaba mi clase de siempre. Todos van en grupos de 2 a 5, los cuales se relacionan poco con los demás. Cada uno a su royo, pasando de todo, y quizás, acortando un poco la comunicación con su individualismo. Es otra reflexión que hice hace tiempo sobre nuestra clase. Aún así, veo que yo también estoy en uno de esos grupos, el cual componemos básicamente Fernando y yo. Pero dejaré el tema en el aire, por si algún día tengo que modificar o cambiar completamente mi opinión. Ahora una canción de “Los Piratas” suena en tono suave a través de los altavoces que tengo conectados al ordenador, y que están situados enfrente del teclado en el que ahora mismo voy presionando las teclas para escribir esto. Me siento ya repetitivo, por lo que dejaré esto aquí, dejaré esta noche en mi guarida nocturna, en este pequeño rincón del mundo en el que me refugio y en el que reflexiono o en el que simplemente descanso. Ya voy notando, como pronto podré descansar de forma absoluta, hasta cuando quiera, por última vez esta semana.

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