11.28.2004

Una noche más

Una noche más, dibujada con lápiz fino, como un boceto de una noche que nunca llegara a ser perfecta. Mientras escucho el disco “Un soplo en el Corazón” de homenaje a Family, pensamientos fluyen de aquí para allá por mi mente, me entran ganas sobre tantas cosas, que al final es mi cansancio el que me dice que no escriba… Últimamente tenía muchas ganas de escribir algo contra aquella gente que desea tantas cosas que ni siquiera lucha por ellas, solo se limita a quejarse de su desgracia, y de ser alguien desafortunado e incomprendido. Reconozco que yo también a veces me quejo de ser alguien que no tiene todo lo que desea, pero también agradezco aquello que tengo, y no siempre estoy restregándole por la cara mis problemas a la gente, sino que lo miro todo desde un punto de vista en el cual busco mis virtudes, las cuales, aunque según algunos (o muchos) puntos de vista pueden ser escasas, para mi son lo suficientemente importantes para que yo pueda ser un punto y seguido en el infinito escrito del universo. Además del carácter pesimista que puede llegar a tener este tipo de personas, son desagradables con la gente que les ofrece ayuda, y para colmo, no hacen más que lamentarse de sus desdichas, sin intentar siquiera buscar un hueco por el que se pueda huir de esa tormenta de problemas en las que esta metido. Yo hubo una época en que me inclinaba más a ese tipo de ser, ahora espero estar haciendo lo correcto para cambiar. Recuerdo como si fuese ayer aquel verano del 2003, aquella llamada y aquel sufrimiento que me quemaba tanto por dentro. Aquellas mañanas en las que permanecía tumbado en mi cama, con los ojos cerrados pero despierto, aunque con mi corazón dormido, o mas bien muerto. Y luego las noches, esas largas noches tecleando frente a mi ordenador, o mirando películas en la televisión hasta que el reloj marcaba las seis y media de la madrugada. Aún he guardado aquel diario en el que describí todos aquellos días, y que cada vez que leo, me doy cuenta de cómo me parece que he madurado, y como siempre, en esos malos días, hubo gente a mi lado que me ayudo sin pedir nada a cambio mas que una sonrisa, la que encima tenía que salir de mi boca. Pero recuerdo que no me era fácil en aquellos días lucir una sonrisa, de cómo mis días pasaban sin quitarme esa imagen de la cabeza, y de cómo me moría por dentro día tras día, sueño tras sueño, recordando su imagen, recordando aquella llamada, aquel sentimiento de dolor, el cual ya conocía desde hacía mucho tiempo. Entonces, el ser al que más quiero estaba lejos de mí, aunque siempre estuvo a mi alcance cuando lo necesitaba. Mi hermano siempre me dijo las palabras adecuadas en el momento adecuado, aunque eso tampoco bastaba. Recuerdo esos días, y aún pienso que tendría que decírselo a ella, como hace Seto respecto a Iori en I’’s, el manga que ahora mismo me estoy leyendo, y que por cierto me encanta. Ojalá todo me saliese como a Seto, pero el, es un personaje de un manga, de un cuento dibujado. Esta noche, en la que la luna ya ha hecho medio recorrido por el cielo, un cielo nubloso y más oscuro que en otras ocasiones. Diviso desde la ventana las mismas montañas de siempre, pero esta vez en ellas se entrelazan nubes grises, que hacen que apenas divise el mismo paisaje de siempre, que me recuerda tantas cosas, tantos sentimientos. Sigo aquí escribiendo, ya solo en el Messenger, relatando aquí, mi noche dibujada, o como dice la canción que ahora mismo escucho, la noche inventada.

0Escarabajos pensaron

Publicar un comentario

<< Home